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JACINTO CENOBIO
En la capital,
lo hallé en un mercado,
con su mecapal,
descargando un carro.
Le dije: padrino
lo andaba buscando,
se echó un trago 'e vino
y se quedó pensando.
Me dijo: un favor
vo´a pedirle ahijado,
que a naiden le cuente
que me ha encontrado
que yo ya no quero volver pa´lla
al fin ya no tengo ni a ´onde llegar.
Murió su madrina, la Trenidad,
los hijos crecieron y ¿dónde están?
perdí la cosecha, quemé el jacal,
sin lo que más quero, nada es igual.
Sin lo que más quero ¿qué más
me dá?
cobija y sombrero serán mi hogar,
por eso mi ahijado regrese en paz,
y a naiden le cuente que estoy acá.
Quedamos de acuerdo,
lo dejé tomando, yo encendí
un recuerdo
y me lo fui fumando.
Me pareció verlo en su verde monte,
sonriéndole al viento y al horizonte,
haciendo una mueca pa' ver pasar
la mancha de garzas rumbo al palmar.
Jacinto Cenobio, Jacinto Adán,
si en tu paraíso sólo había paz,
yo no se que culpa quieres pagar,
aquí en el infierno de la ciudad..
Author:
Francisco Madrigal
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