Canciones

L
La barca
La barca de oro
La Bartola
La Bikina
La borrachita
La cama de piedra
La enramada
La flor de la canela
La gloria eres tú
Lágrimas negras
La ley del monte
La llorona
La mano de Dios
La media vuelta
Lamento borincano
La nave del olvido
La negra noche
La noche de mi mal
La noche de tu partida
La noche y tú
La puerta
La que se fue
La retirada
Las rejas no matan
La tertulia
La última curda
La última noche
Libro abierto
Llegaron los gorrones
Luz de luna


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LA ÚLTIMA CURDA

Lastima, bandoneón, mi corazón
tu ronca maldición maleva;
tu lágrima de ron me lleva
hasta el hondo, bajo fondo,
donde el barro se subleva.

Ya sé, no me digás: tenés razón;
la vida es una herida absurda
y es todo tan fugaz
que es una curda nada más
mi confesión.

Contame tu condena,
decime tu fracaso,
¿No ves la pena que me ha herido?
Y hablame simplemente
de aquel amor ausente
tras un retazo del olvido.

¡Ya sé que te hago daño!
¡Ya se que te lastimo
llorando mi sermón de vino!

Pero es el viejo amor
que tiembla, bandoneón,
y busca en el licor que aturde,
la curda que al final
termine la función
corriéndole un telón
al corazón.

Un poco de recuerdo y sinsabor
gotea tu rezongo lerdo;
marea tu licor y arrea
la tropilla de la zurda
al volcar la última curda.
Cerrame el ventanal
que quema el sol
su lento caracol de sueño
¿No ves que vengo de un país
que está de olvido, siempre gris,
tras el alcohol?


   
 
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"Yo soy un humilde
cancionero y
contarte quiero,
una historia
humana."

Álvaro Carrillo